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Selección y servicio · Segunda parte
Convertirme en francotirador: la selección, el curso y por qué me fui
En la primera parte me rechazaron casi en todos los sitios a los que me presenté, pero al final lo conseguí. Entré como soldado en la Aeromóvil y me gané la boina roja en la Oranjekazerne. Esto es lo que pasó después.
Y termina con mi marcha justo en mi mejor momento, y con el motivo por el que esta marca se llama como se llama.
01
11 Alfa: cuatro meses en una olla a presión
Ya operativo, entré en la 11 Alfa, la Compañía Alfa del 11.º Batallón, de zapador de asalto. Fue mi primer puesto en la Aeromóvil y estuve en él dos años y medio.
Esos primeros cuatro meses di un salto enorme, y fue únicamente por la gente que tenía al lado. Estábamos rodeados de tíos que llevaban mucho tiempo operativos, así que todo lo que sabían nos llegaba directamente. Fue una época fantástica. Eso no lo voy a olvidar nunca, de verdad.
Y los compañeros con los que hice el curso también acabaron en la 11 Alfa, así que llegabas y ya tenías amigos allí.
Luego, a los cuatro meses, entra un grupo nuevo, el nivel baja otra vez, como es lógico, y entre todos lo vuelves a levantar. Ese es el ritmo. Nunca se para.
En esos años hicimos ejercicios buenísimos, y nos llevaron a sitios que la mayoría de la gente solo ve desde una playa.
Eso es Curazao. Roca, cactus y espinas, pendiente arriba, con todo lo que necesitas a la espalda y la esterilla atada a la mochila.
02
Aprender a saltar
Fue en esa época de zapador de asalto cuando saqué el título de paracaidista de apertura automática, dentro de mi primer año como operativo.
Apertura automática significa que el paracaídas se abre solo. Una cinta va desde tu paracaídas hasta el avión, y al salir por la puerta esa cinta lo abre. No tienes que buscar nada. Sales y se abre. Así se pone a mucha gente en tierra muy rápido, y es la razón de ser de toda la brigada.
Ese soy yo al principio. Un principal, un reserva en el pecho y un Hercules esperando en la plataforma.
Quédate con esa imagen, porque más adelante en este artículo hay otra mía equipado para saltar, y para entonces cargo con ochenta kilos y dos fusiles.
El mismo trabajo, con una carga que no tiene nada que ver.
Repartidos a lo largo de toda mi carrera. Los mejores llegaron mucho más tarde; ya te lo contaré.
03
El pelotón de francotiradores estaba vacío
Estuve unos dos años en las secciones, y fue entonces cuando empezó a interesarme de verdad el oficio de francotirador. Y entonces me enteré de que el pelotón de francotiradores estaba vacío.
Así que fui a hablar con Stefan. Era el cabo mayor de la compañía y el jefe del pelotón de francotiradores, y un tío muy tranquilo. Cercano y fácil de tratar. Podías ir a verle por cualquier cosa, y eso es lo que hice.
04
La primera prueba: mapa, brújula y una aproximación
Cuando empezaron a buscar gente, hicieron una prueba inicial para ver quién tenía potencial. Tenía dos partes.
KaKo, mapa y brújula. Orientación.
Y una aproximación. En una aproximación tienes que llegar a una posición de tiro sin que te vean y luego hacer un disparo a los observadores. Si los observadores no te ven, apruebas.
Lo digo sin problema: el KaKo se me daba muy bien, así que ahí saqué mis puntos. La aproximación es otra historia, porque en ese momento todavía no sabes muy bien cómo funciona, así que influye un poco la suerte.
Un compañero quedó primero y otro tercero. Con eso nos clasificamos para la selección de francotirador de verdad.
05
La prueba de verdad: tres centímetros, con miras abiertas
La selección propiamente dicha también tiene un KaKo, pero esta vez además tienes que tirar. Entre las dos pruebas hicimos unas cuantas sesiones de tiro con el grupo, para ver el nivel de cada uno.

Agrupar significa meter varios disparos por más o menos el mismo agujero. Varios impactos juntos forman una agrupación, y lo cerrada que sea te lo dice todo del tirador. Nada más. Solo estáis tú y el fusil, y la pregunta de si eres capaz de hacer lo mismo cinco veces seguidas.
Si lo hacías y aprobabas el KaKo, ibas a la escuela de francotiradores.
Si alguna vez te has preguntado de dónde sale el diseño Group Therapy, es de ahí.
Y entonces pasó algo en lo que todavía pienso. Mi compañero que quedó primero en la prueba inicial no llegó al nivel exigido. Mi compañero que quedó tercero sí. Así que los dos fuimos juntos a la escuela de francotiradores.
06
Ocho semanas

Seguramente fueron las mejores ocho semanas que he vivido. Y no empiezan por lo que la mayoría se imagina cuando oye la palabra francotirador.
La primera semana es de tiro, y por algo es
La aproximación, el camuflaje, la parte de reconocimiento, todo eso también lo puedes aprender bastante bien en la unidad. Pero el tiro es lo que menos se hace en la unidad. El tiempo en el campo de tiro es escaso. Así que eso es lo que de verdad tienes que aprender en el curso; por eso la presión está ahí y por eso va lo primero.
Trabajas desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche. Clases de todo, y digo de todo, lo que tenga que ver con meter el disparo exactamente donde quieres.
El proyectil en vuelo
- La trayectoria que sigue de verdad una bala
- Deriva por rotación
- Coriolis
- Coeficiente balístico
- Peso del proyectil
- Alcance eficaz
El fusil
- Puesta a cero
- Ajustar el visor, y los clics
- La retícula, y lo que estás leyendo de verdad en ella
- Ajustar el fusil a tu propio cuerpo
- Limpiarlo
Tú detrás del fusil
- Posiciones de tiro
- Cómo te tumbas
- Construir el disparo
- Hacer exactamente lo mismo cada vez
El binomio
- La traza, y cómo la sigues
- Cantar y aplicar la corrección
- Qué está haciendo el observador
- El diálogo del francotirador
La constancia es la clave. En el curso no es una frase hecha, es el curso entero.
Visto ahora, esa primera parte es en realidad la de tirador selecto: va del fusil y de ti.
Luego empieza la parte de francotirador
Después llega la parte que todo el mundo se imagina. Aproximaciones. Ejercicios de camuflaje. Aproximaciones, una y otra vez.
Y aprender a usar bien el ghillie, que no es lo mismo que simplemente llevarlo puesto. Un ghillie no te hace invisible. Te da la oportunidad de serlo, si todo lo demás que haces está bien.
Aquí es donde se juntan las dos mitades, porque de nada sirve tirar bien si nunca llegas a la posición.
Lo que de verdad me impresionó es lo mucho que puede aprender una persona en ocho semanas.
Todos los que terminaron
Esa es la promoción al final del curso, y hay una cosa en esa foto que merece la pena señalar.
Stefan sale en ella. El mismo Stefan que era el cabo mayor y el jefe del pelotón de francotiradores, al que fui a preguntar por el oficio al principio de todo.
Hizo el curso a la vez que nosotros, porque en ese momento todavía era tirador selecto y no francotirador. Así que el hombre que dirigía el pelotón estaba haciendo el curso junto a la gente que él mismo había metido.
07
Un diploma de número uno que es de dos
Terminé el ejercicio final de francotirador y me dieron el diploma de número uno. Pero quiero contarte cómo fue de verdad, porque la verdad es mejor que el diploma.
Mi binomio en el curso era Arjo, y fuimos completamente igualados de principio a fin.
Al principio del curso yo simplemente tiraba mejor que él. Luego, hacia el final, mis aproximaciones dejaron de salir bien y las de Arjo iban muy bien. Así que se compensó, y acabamos exactamente al mismo nivel.
O sea, que ese número uno en realidad era de los dos. Me lo dieron a mí porque el diploma es nominativo, y eso evidentemente se decide mucho antes de que acabe el curso.
A día de hoy sé que Arjo y yo fuimos número uno juntos. Y eso es mucho que llevar dentro.
08
Austria, América, Irak
Después del curso, Mathijs, un buen amigo mío, y yo volvimos al pelotón de francotiradores. Nos hicimos binomio, porque éramos los dos únicos que habíamos hecho el curso. Así podíamos ir aprendiendo cosas aquí y allá y transmitírselas a los demás.
Con los francotiradores hicimos cosas buenísimas.
Austria, clima frío
En Austria hicimos instrucción en clima frío. Esa foto es de principios de abril de 2021, y allí arriba todavía está todo blanco.
Hicimos una infiltración por las montañas y luego montamos un puesto de observación y una posición de tiro en la ladera.
Y ahí es donde aprendes a tirar en ángulo, hacia abajo desde la montaña. La gravedad no actúa igual sobre el proyectil cuando tiras muy inclinado hacia abajo que cuando tiras en llano, así que todo lo que sabes de tus correcciones de alza lo tienes que ajustar. Si te equivocas, fallas, a una distancia a la que en terreno llano no fallarías nunca.
América, dos meses
Estuvimos allí dos meses e hicimos muchas incursiones cortas.
En una de ellas entramos seis tíos en dos Black Hawks para observar un pueblo que íbamos a atacar al día siguiente. Tomamos una posición de tiro, y desde allí podíamos batir objetivos mientras la compañía avanzaba hacia el pueblo.
Para eso está el binomio de francotiradores. Estás en posición antes que nadie, y sigues siendo útil cuando empieza todo.
Irak, protección de la fuerza
En Irak hicimos un despliegue de protección de la fuerza, asegurando la Erbil Air Base.
Un trabajo totalmente distinto. No sales de incursión, eres la razón por la que la base sigue en pie. Y los fines de semana podíamos tirar mucho, que es como mantienes el nivel donde tiene que estar cuando el trabajo en sí consiste sobre todo en vigilar.
Y hay una cosa más de esos años que te debo, porque te la prometí antes.
El mejor salto que he hecho nunca salió de ese viaje a América. Empezamos un ejercicio de dos semanas saltando directamente desde el avión.
Lo que se lleva un francotirador al saltar
Esto es lo que llevo colgado de verdad en esa foto, porque la gente nunca se cree la cifra.
- Bolsa de armas, lado derecho
- 15 kg
- Paracaídas principal, arnés y mochila
- 17 kg
- Reserva, en el pecho
- 7 kg
- Mochila, debajo
- 35 kg
- Portaplacas, cargadores y lo demás
- 5 a 10 kg
- Total
- ~80 kg
Esa bolsa de armas lleva mis dos fusiles, el Accuracy 338 y el Colt, y con todo lo demás que va dentro ya pesa quince kilos por sí sola. La mochila tenía que quedarse por debajo de treinta. La mía pesaba treinta y cinco.
En realidad pesaba demasiado para el avión. Hicieron la vista gorda, porque un francotirador no tiene más remedio que llevarlo todo.
Con eso no andas. Vas como un pato hasta el avión y otros te ayudan a subir. Luego te plantas en la puerta de un C-17 con todo eso encima, y sales.
Cuando lo recuerdo ahora me vuelve el gusanillo, y sí, echo de menos esa época.
Muchas veces no sabes que estás en los buenos tiempos mientras los estás viviendo. Normalmente solo te das cuenta después.
09
Por qué lo dejé en mi mejor momento
Estuve con los francotiradores dos años y medio. Y esta es la cifra que al final lo decidió por mí.
No es un año seguido de misión. Es estar fuera: ejercicios, cursos, campos de tiro, otros países, un poco en casa y otra vez fuera.
Si lo sumas todo, en dos años pasé más de la mitad de mi vida en otro sitio.
Hacia el final de mi tiempo allí ya había empezado The Trace, y sencillamente quería estar más en casa.
Lo otro era que habíamos hecho muchísimos ejercicios, y muchos de ellos me parecían de verdad inútiles e innecesarios. Había escasez de munición. Así que otra vez estás fuera de casa, por algo que ya sabes que no merece la pena. Llegó un punto en que me pregunté en serio qué estaba haciendo.
Así que dejé la Aeromóvil en Schaarsbergen y me fui a trabajar a Amersfoort, para poder centrarme en estar en casa y en The Trace. Lo que hoy existe, existe gracias a esa decisión.
La gente que conoces después
Lo que no esperaba es la cantidad de buena gente con la que me iba a cruzar ahora que construyo esta marca en lugar de servir a su lado.
Entre ellos están los chicos de TFA, The Frontdesk Assistants, con los que desde entonces tengo una relación muy buena.
Uno de ellos es el que está a mi lado en esa foto. Yo en camiseta y vaqueros, él con el equipo completo. Eso resume los últimos años mejor que cualquier cosa que yo pueda escribir.
10
Por qué se llama The Trace
Esta es la parte que casi nadie conoce.
«Trace», la traza, es un término de francotirador. Es la estela que deja un proyectil en el aire mientras vuela, lo que mira el observador para cantar la corrección.
La bala no la ves. Ves lo que deja atrás.
Ese es el nombre. Esa es toda la idea. Todo en estas prendas va de lo que alguien deja atrás, de lo que hizo, de lo que se ganó. Built On Achievements no es un eslogan que alguien escribió en una reunión. Nació de un trabajo en el que lo único que de verdad puedes ver es la traza.
11
Lo que quiero que te lleves de esto
Aunque te rechacen en todas partes, tu camino está escrito en algún sitio. Tienes que seguir dándolo todo, y al final descubres cuál es.
Y no tengas miedo de ir a por lo que te apasiona, lo que de verdad disfrutas, porque al final The Trace simplemente estaba hecho para mí. Lo creo de verdad.
Soy un tío muy sencillo. Y si yo puedo hacer esto, estoy seguro de que tú también puedes.
La primera parte, sobre todas las vías de entrada a las Fuerzas Armadas neerlandesas y las dos que me rechazaron, está aquí.
Estos diseños no son decoración. Son lo que hice.
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